¿Para qué quieres tener más dinero?

¿Para qué quieres tener más dinero?

Llegados a este punto es necesario que definamos con claridad lo que estamos significando por abundancia, ya que muy probablemente, esta misma palabra sea interpretada desde diferentes posiciones.

Tener mucho dinero o poseer muchas cosas materiales no equivale a vivir en abundáncia. Se puede tener mucho dinero y vivir con temor de perderlo. Como ya vimos lo que ocurre con el egoísmo, que es insaciable y nunca se satisface porque parte de la carencia y de la falta. Antes de continuar, es necesario que seas lo más honesto/a posible en contestarte la siguiente pregunta:

¿Para qué quieres tener más dinero?

Mucha gente cree erróneamente que el dinero puede solucionarle problemas que no son de índole material sino existencial. El dinero se convierte de ese modo en una forma de tapar el vacío y la inseguridad que genera una vida carente de sentido y propósito. No olvidemos que el dinero carece de valor intrínseco, es simplemente un lenguaje al que le hemos otorgado socialmente el poder para intercambiar valor entre las personas. Y un lenguaje simplemente expresa lo que hay dentro de nosotros. Si estamos carentes ahora, seguiremos carentes a pesar de tener mucho dinero.

El dinero (o mejor dicho su falta) se ha convertido para mucha gente en la escusa perfecta para no cumplir sus sueños. Su ruta de pensamiento lógico es la siguiente: Si tengo todo ese dinero, podré hacer todas esas cosas (pasar más tiempo con mis hijos, comprar regalos a mi esposa, ayudar a los necesitados, viajar) que deseo y que ahora me estoy privando de hacer. Desde la perspectiva del ego (esa identidad ilusoria) pareciera que tener más dinero es importante porque nos permite sentir que somos más valiosos ante los ojos de los demás y los nuestros. Pero como ya explicamos anteriormente,

«El gran error radica en que el ego parte desde una estrategia deficiataria de supervivencia y cree encontrar el valor siempre afuera de sí mismo«

Ahora te hago una pregunta muy poderosa para que compruebes si en tu día a día, la mayoría de tus decisiones las estás tomando desde la escasez de tu ego o desde la abundancia del ser. Para ello, es necesario que respondas con toda la honestidad que te sea posible.

¿Si ahora mismo recibieras un millón de euros directo a tu cuenta, como cambiaría tu vida?

Haz el siguiente ejercicio de visualización. Siente que ya tienes ese dinero. Observa los seis dígitos en tu número de cuenta bancaria (actualmente el dinero no es más que eso) y ahora imagínate las cosas que harías a partir de ahora con todo ese dinero.

¿Harías cosas muy diferentes a las que haces actualmente?

¿Dejarías tu trabajo?

¿Cómo cambiarían tus relaciones?

¿Cómo crees que cambiaría la percepción que tienes de ti mismo/a y la que tienen de tí los demás?

Si en tu imaginación el cambio es muy considerable es porque el ego es el que está dirigiendo tu vida en la actualidad. Tranquilo/a siéntete acompañado/a le pasa al 99% de las personas que te rodean.

Uno de los errores más comunes que cometen las personas en nuestra sociedad hiperconsumista es la de dar prioridad al tener y al hacer frente al ser.

Vamos a diferenciar entre estas tres estados o cualidades.

SER: son los valores que deseo encarnar en mi experiencia. Es decir, es la cualidad de la experiencia con la cual me identifico.

HACER: Son las acciones que ponen de manifiesto esos valores. La conducta que me permite experimentar dichos valores.

TENER: Son los recursos materiales que me permiten hacer y experimentar dichos valores. Me permiten seguir haciendo para seguir siendo.

Si lo miramos de este modo, resulta natural que lo prioritario sea siempre el ser, los valores que deseo manifestar en mi vida y que a partir de ahí se deriven las acciones oportunas y los recursos como medios que me permiten poner en práctica dichas experiencias.

Cuando damos prioridad al tener y al hacer sobre el ser, ponemos a los medios como fines en sí mismos. Nos identificamos con aquello que tenemos o con aquello que hacemos porque partimos de una falta de identidad real (el ego) es decir, una falta de ser que nos lleva a perdernos en el camino, acumulando casa vez más cosas o haciendo cada vez más cosas sin un verdadero sentido.

El único motor que puede liberarnos de la escasez y de la esclavitud que el ego nos produce es el sentido o el propósito que le demos a nuestra existencia.

El propósito es un valor del ser que deseamos encarnar en nuestra experiencia. Por ejemplo, si el sentido de mi existéncia es la libertad, entonces haré y tendré aquellas cosas que me permitan experimentar la libertad.

Un verdadero propósito en la existencia nunca se acaba, puesto que los seres humanos en esencia somos un proyecto nunca terminado, estamos en constante movimiento hacia ese algo superior y en el momento en que nos detenemos, empezamos a caer presa del ego y de sus carencias.

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